Dígame usted, si nunca se ha tirado en lo verde y ha usado la imaginación como único recurso. Y hasta quizá no la imaginación, quizá simplemente meditar la realidad, su realidad. La realidad que lo rodea, que gira ante usted. Esa realidad de la cual todos se preocupan ya que sin ella no serían nadie, o al menos ellos así lo pensarían.
Que triste es que la imaginación se vaya perdiendo a medida que la etapa evolutiva de la mente humana se va completando o "madurando".
Imaginar es lo que nos permite creer que todo es posible, es el único espacio en el que nadie lo limita a ser usted mismo. En donde nadie lo pisotea para hacerlo creer que no puede lograr sus objetivos. Donde sus sueños se vuelven realidad, gracias a que el humano aún no ha podido entrar para destruir.
Esa imaginación que se va perdiendo a medida que aprendemos a dejar de creer en nosotros mismos, lo cual nos vuelve máquinas, preocupadas por nuestras vidas y/o entornos, olvidándonos de que el mundo no termina en un callejón sin salida que limita el paso. Llevándonos a un pensamiento cuadrado, consistente en solo una cosa, nosotros mismos.
Dígame usted, ¿Nunca ha visto el cielo e imaginado como es que llego a estar ahí? ¿Jamás pensó que este cielo hermoso que tenemos es el mismo cielo para todo el mundo? ¿Que otras personas, estando bajo él, casi ni notan su presencia? ¿Que personas con pensamientos cuadrados, preocupadas siempre por ser más que otros y tener poder, no se dan cuenta de lo que un cielo, un pastizal verde e imaginación pueden hacer?
El callejón sin salida marca el límite a alguien que no desea mirar hacia arriba, pero creame que no es necesario tener alas para poder volar, cuando uno realmente lo quiere.
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